La charla como era de esperarse comenzó en punto, con una sala media llena, media vacía pero al tope de expectativa de encontrar a un personaje nada típico: Rafael Crespo, el profesor del ITESO que anda en bici por el Periférico y López Mateos.

¿Cómo puede no sentirse atemorizado por tanto tráfico y peligro para andar en bicicleta? Sencillo: ama rodar en bici. Desde su perspectiva, el segundo mejor invento después de la rueda fue las dos ruedas, es decir la bicicleta.Y como amante de tal nos explica como en su casa es tan normal que el haga 38 kilómetros al día para transportarse de casa a oficina y viceversa. De hecho bromea: “soy el único en todo el campus que llega a su cubículo en su convertible, ni el rector, me cae.”
Rafael además de platicarnos sus experiencias como ciclista, nos platicó que tiene 35 años siendo ciclista y más de 20 en Guadalajara. Nos ofreció el punto de vista de un ciudadano que se preocupa por su entorno y que apoya a todos nosotros los “locos de la ciudad” que abogamos por un tipo de transporte más incluyente y ecológico.
También nos brindó, en cerca de dos horas muy de charla (intensísimas debo decir), los pros y contras que tiene andar en bici por la ciudad; por un lado lo bien que nos hace físicamente y por el lado malo lo peligroso que llega a ser transitar por calles en mal estado, el hecho de que el ciclista es invisible para casi todos los medios de transporte y que además, nuestros gobernantes no son capaces de garantizarnos seguridad al transportarnos, mucho menos de pensar que la bici y los ciclistas urbanos es un estilo de vida y transporte más en esta bella ciudad.
Considero que fue una de las mejores charlas para cerrar este fin de año, que si bien no será la última, cerró con broche de oro en ánimos y ganas de seguir demandando lo que es de nosotros, una ciudad abierta a las propuestas y diferencias.
Nos veremos en el paseo para todos de enero y en la siguiente charla ciclista.