Para fortuna de unos y desagrado de otros en nuestras constitución se plasma la “obligación” de cada varón mayor de edad de realizar el servicio militar por casi un año. Por estos días jóvenes que estrenan su ciudadanía acuden a la Junta Municipal de Reclutamiento para entregar papeles y les sea entregada su cartilla para la cual hay que esperar, ya que dicho papel debe completar un ciclo.
El servicio está sujeto a la realización de un sorteo que según el ritual distingue de los que harán servicio (bola blanca) de los que tendrán solamente esperar unos meses para obtener la cartilla liberada (bola negra). Se comenta que si te apresuras a realizar tu trámite -a inicios de año- librarás te tocará bola negra, pero si por alguna razón te demoras tu destino será marchar (bola blanca).
Según la página de la Sedena, el Servicio Militar Nacional tiene como dos finalidades: realizar tareas tareas cívicas y sociales y preparar reservas en caso de conflictos internos o externos.

En mi caso, en el no tan cercanoentre el 2006 y 2007 realicé el desquiciante proceso para obtener mi cartilla liberada que me llevó a marchar durante poco menos de un año en el campo militar La Mojonera. Una vez que me enteré de obtener la maldita bola blanca, decidí asumir aquello como un reto y una oportunidad para conocer a esos sujetos, el personal del ejército.
Luego de llevar mi papeles, esperé el sorteo -hay que estar al tanto de la fecha en la prensa o el portal del ayuntamiento- para que una una vez realizado “encuartelar” la cartilla y al siguiente año asistir.
Cada sábado a las 8 de la mañana había que estar en La Mojonera, así lloviera o hiciera un frío indigno -casi siempre- para pasar lista, hacer honores, desayunar-sí, hay comida gratis- y luego adiestramiento que entre otras actividades era marcha, capacitación en temas como marco legal, tareas del ejército, además de educación física.
El contexto era por demás interesante, acababa de desplegarse la estrategia del presidente contra el narcotráfico, aún no se contaban por miles los muertos, pero se empezaba a debatir la presencia del Ejército como cuerpo de seguridad regular. Realmente este debate no llegó muy lejos en el grupo que me hallaba, algunos instructores nunca mencionaron tal situación, otros hacían referencia sin mayor intercambio de ideas y unos pocos avisoraban distintos escenarios.
La experiencia fue dura, la disciplina militar no es para cualquiera y muchos desertaron, mientras que algunos otros permanecimos hasta el mismo desfile cívico militar de 20 de noviembre para después obtener la hoja de liberación.
La cartilla militar es un papel casi inútil, a no ser que busques emplearte en tareas de seguridad privada o entrar a los cuerpos policiacos o de protección civil. Si deseas pasar por alto el trámite, no perderás mucho y si decides continuar pese la bola blanca, mantente atento, aprende y pregunta.
Foto: Sedena en Facebook
Lo único que puedo decir es I know that feel bro *te doy un abrazo solidario*
Yo mi servicio militar lo hice durante el 2009, jajaj aquí una entrada que en su momento en mi blog colgué, igual te recuerda algo:
http://lakukucarcancha.blogspot.com/2009/08/en-el-servicio-militar.html
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