Conciencia Ciclista.

Como observarán al leer una nota más de bicicletas, esta su bloggera citadina, es muy fan de andar en bici por la ciudad, tanto que ya he cambiado mi bici de montaña por una tipo crucero que me hace más sencillo mis recorridos de la universidad a casa y distancias cortas -o no tan cortas dicen algunos- pero que al final de cuentas, me ayuda a relajarme, ejercitarme y distraerme.

Hoy mientras pedaleaba rumbo al ITESO, decidí tomar la ruta larga, plana y muy ruidosa: López Mateos saliendo por Av. Conchitas. Obviamente tuve que subirme a las banquetas para poder avanzar segura, pues los conductores que transitan esta avenida olvidan que no se puede correr como si fueran en carretera, así que tenía que cuidar que algún camionero-mamamóvil con prisa no me matara en el intento.

Oliver Flores

Pero los problemas no paran ahí, desgraciadamente. Una ruta que puede ser transitada en 20 o 30 minutos me tomó más de 45 terminarla. Los obstáculos son infinitos: no hay rampas para personas con capacidades diferentes en todas las esquinas, las banquetas están completamente destrozadas por las raíces de los árboles, los pasos peatonales no son respetados por los conductores, los locales comerciales ubicados en dicha avenida olvidan que la banqueta es un bien público y como tal está hecho para que los peatones caminen, y  ya como cereza en el pastel, algunos atrabancados no saben que el rojo indica alto total y una obligación  a que no te cruces (!!) En verdad me pregunto si no lo sabrán o es que mi daltonismo es tanto que yo no identifico una luz roja…

Además, pedaleando a la altura de Patria y López Mateos, un señor muy indignado me regañó por transitar sobre la banqueta. No me hubiera detenido a conversar con él si su expresión de enojo sólo hubiera sido en el ceño, pero con un “bájate a la calle que ahí es dónde deberías ir” me hizo señas, motivo por el cuál me detuve. Platiqué con él de lo peligroso que era transitar por la calle porque no hay una ciclovía, y que en vez de regañarme debería apoyarnos  para pedir dichas vías para los ciclistas a nuestro gobierno, para así no molestarlo más por usar la vía que le pertenece y los pasos peatonales. La conversación de dos minutos se alargó por más de quince  y al final dijo “mira que muchacha tan inteligente, lograste convencerme y cambiar mi opinión” Me regaló una sonrisa y cruzó la calle.

No intento hacer conciencia en la ciudad, ni cambiar la opinión de la mayoría, sólo hago notar que necesitamos medios de transporte alternativos al mal planeado transporte público y al sobre saturado plan de crecimiento. ¿300 autos inscritos al padrón automovilístico del ayuntamiento de Guadalajara por día es muchísimo, no?

Podemos cambiar, podemos des-saturar el tráfico en Guadalajara, creo sólo es cuestión de decidirnos a hacer algo.

¡Gracias Oliver Flores por la imagen en el pool de metropoliblog!

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