Antes de llegar a esta ciudad tuve la oportunidad de compartir mi etapa preparatoriana con personas de varias partes de la mitad norte del país. Para los tapatíos siempre fue una broma continua cuestionarles sobre su orientación sexual, chistes como “Guadalajara: la ciudad donde se dan los hombres… unos a otros” eran moneda corriente en la carrilla y el albur, sin embargo nunca me creí mucho eso de que era una ciudad de homosexuales, así como no todos los “chilangos” son gandallas, ni los regios son codos. Al venir acá entendí porque el prejuicio.
Hablar sobre diversidad sexual en la actualidad es un tema polémico y dado que el ideal de la objetividad es un mito no planeo decir verdades eternas (¿quién podría?), sin embargo mi intención es partir del respeto a todas las opiniones y además de la imposibilidad de cuestionar el valor de la libertad del que parte nuestro derecho a tener relaciones con la persona que nosotros queramos. Cada quien es dueño de su cuerpo. Desde otra perspectiva ya tocó el tema (aunque no de lleno) Conrado Romo en su entrada “Crítica ateológica contra el autor“ en el blog crítica pura.
En Guadalajara uno puede encontrar una gran variedad de expresiones de la diversidad sexual, basta con pasear un poco por el centro, sobre todo cerca de la puesta del sol, para observar a más de una pareja de personas del mismo sexo demostrándose un poco de cariño (a veces demasiado, no en el sentido homofóbico sino más cercano al mismo “demasiado” que provocan algunos hormonales adolescentes heterosexuales en más de algún parque).
A su vez hay lugares que se han posicionado en el imaginario colectivo con un tono diverso, desde los alrededores de plaza de sol con sus sexoservidoras transexuales hasta antros como el “Angels” (discoteca que a opinión de muchos tiene la mejor música de la ciudad), el “Caudillos” (escuche que hay días con cervezas a $1) y el “Monica’s” (hace un tiempo tenían un buen show de Drag Queens).
También hay mucha actividad en otros ámbitos algo más silenciosos que las pistas de baile y los escenarios, existen publicaciones digitales e impresas dirigidas a la comunidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Trasvesti e Intersexual), además de varias organizaciones civiles que luchan en contra de la discriminación y promueven el sexo responsable. Todo esto funciona muchas veces como un contrapeso a las ideas de la Guadalajara más conservadora que también merecerá una futura entrada de cuestiones tapatías.
El paisaje tapatío en relación a las prácticas sexuales es muy amplio siendo la comunidad LGBTTTI una parte muy colorida y vistosa de él aunque también hay zonas más oscuras como por ejemplo los bares swinggers. Al final no es que en Guadalajara los hombres se vuelvan homosexuales o cosa por el estilo, sino que aquí al tener un fondo más tradicional el contraste es mucho mayor haciéndolos más vistosos. Seguro en coctel creativo podrán encontrar más sobre estas analogías con los colores.
Finalmente, ¿Qué opinan nuestros lectores? ¿Es Guadalajara la capital de la diversidad sexual de México? (Para mí que es el DF).
Foto: vía Jesús Amezcua
