Parecía que sucedería, aunque yo realmente guardaba esperanza en que los grupos y colectivos ciudadanos lo impulsarán, pero finalmente el Paseo Minerva y el cierre vial que se instauraba para su realizacióin los fines de semana fue cancelado por el ayuntamiento y sus actividades se mudarán a parques como el Ávila Camacho.
Siempre hubo voces en contra, los vecinos lo vieron con reservas, lo automovilistas lo detestaban y ahora que finalmente desaparece queda una sensación de impotencia, entre la autoridad que no pudo encontrarle una vocación que atrajera paseantes al punto y el papel de la población que “no lo hizo suyo”como declaró el alcalde Francisco Ayón.

Carne asada en la Minerva. Foto: Leonardo Álvarez
Cierto es que la zona no cuenta con las características de avenida Chapultepec donde la arteria con oferta restaurantera a lo largo de un corredor y un camellón arbolado invita a pasar tiempo pese al clima. Ir al Paseo Minerva significaba asolearse cuando ya estaba cerrado el primer anillo de la Minerva y por otra parte las actividades no iban más allá de lo que se podía encontrar calles más abajo sobre “chapu”.
Sus deficiencias en planeación y falta de atractivo sepultaron esta iniciativa, que sirvió de marco para un concierto y el arranque de #ocupomiespacio, además del escaparate de los Juegos Panamericanos. Ahora La Minerva esperará hasta los domingos de Vía Recreactiva para ser visitada por la gente.
Queda entonces la tarea pendiente de ocupar nuestra ciudad, salir a sus rincones más -o menos- arbolados, caminarla y hacerla nuestra.