
En día de recalentado, estreno de juguetes y convivencia familiar un hecho desagradable se hace presente como cada año: la contaminación provocada por las fogatas navideñas, una extraña costumbre que continua pese al perjuicio que esta emisión de gases provoca.
Creo que no soy el único que está intrigado respecto a parte específica de la navidad ¿cuál es el origen? ¿por qué continua? Gracias a San Google dí con un par de referencias que ayudan a responder la primer pregunta. La respuesta a la segunda es más cercana a la conciencia de cada ciudadano.
Este período del año -y sobretodo estos días- coinciden con un evento astronómico llamado el solsticio de invierno, ello tiene una presencia importante en diversas creencias de un pasado ya muy remoto. En específico, en México los aztecas celebraban durante este mes a Quetzalcóatl (este último quien una vez fue nombrado el sustituto de Santa Claus por el mismo gobierno mexicano) y Huitzipochtli mediante ritos que incluían fogatas, entre otros actos más. Con la evangelización los frailes crearon las posadas aprovechando esta serie de festejos, sólo ahora enfocados a la tradición católica.
El pueblo se congregaba en los patios de los templos, iluminados por enormes fogatas para esperar la llegada del solsticio de invierno.
También me encontré con que las fogatas también se realizaban en Europa, aunque desconozco si actualmente continuen. El hecho me hizo recordar a la tradición de la quema del Judas en México y que en países como Inglaterra tiene su equivalente relacionado con el símbolo de la indignación, Guy Fawkes.
Ayer que di un recorrido navideño por la Vía Recreactiva donde noté poca asistencia, menos mal por que varias zonas de la ciudad no gozaban con buena calidad del aire según el monitoreo que realiza la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable. Pese a que no se decretó contingencia, la contaminación era evidente en algunas zonas.
En mi familia no acostumbramos realizar este acto, si tu lo realizas me encantaría conocer las motivaciones y si consideras el peligro a la salud que estos actos actos generan.
Foto: (CC) Luck Méndez
Buen día.
En mi familia era una tradición que desde que yo tengo uso de conocimiento sucedía. Cada navidad y año nuevo hacíamos nuestra enorme fogata. Ahí alrededor se reunía toda la familia entre tíos, primos, y amigos. La convivencia era muy agradable. Empezábamos desde que llegábamos después de misa y nos amanecíamos a veces hasta las 6 o 7 de la mañana cuando la apagábamos.
La motivación?, la convivencia agradable que se daba, el mantener el calor humano alrededor del calor que el fuego proporcionaba, el tener reunida a toda la familia alrededor de un fuego que todos considerábamos agradable, y finalmente; era un punto de reunión anual que pienso que nos proporcionaba mas alegría que estar en una sala o en una habitación sin mas que la luz.
Del asunto de la contaminación no lo dudo. realmente se incrementa en los días 25 y el 1, sin embargo son dos veces al año. pero ¿que pasa con la contaminación cotidiana de los automóviles, las industrias y de los aires acondicionados?. La ciudadanía es buena para señalar los niveles de contaminantes esos dos días, sin embargo el resto del invierno a pesar de que saben que las inversiones térmicas cada vez son peores no se presta a renunciar a su automóvil una vez a la semana o al mes. La ciudad va creciendo y con ella todo tipo de contaminantes, desde auditivos, pasando por los visuales, y llegando hasta los ambientales.
Hace todavía 10 años nadie decía nada sobre las fogatas ni se armaba el drama que se hace hoy en los medios, y la verdad es que la ciudad era mas bella y transparente. Hoy día se hace mas énfasis en la contaminación de la ciudad y en esos dos días que sucede el fenómeno; sin embargo yo creo que este fenómeno no se ha dado por si solo ni que las fogatas tengan la culpa total, también va ligada la contaminación de los automóviles que se va acumulando cada día todos los días y que hace que esta ciudad se vea con un color cafesoso cuando miras al horizonte. Si a eso le sumas la contaminación que producen las fogatas esos dos días, pues se hace mas crítico.7
Con este va el segundo año que no hacemos la fogata, la motivación para no hacerla fue.. no sé.. creo que el evitarnos problemas con las autoridades aparte del hecho de que los que crecimos con las fogatas ya estamos grandes y los sobrinos y nietos ya son un tanto más urbanos y le han perdido un tanto el gusto a seguir la tradición. Sin embargo y precisamente en la reunión navideña surgió la reflexión de que cuando hacíamos la fogata todo era mas divertido y mas cálido.
Espero que así como las autoridades hacen énfasis en renunciar a las fogatas y en lo nocivo de ellas, también hagan un plan para que la ciudadanía no use su vehículo un día a la semana como un tipo “no circula” y también se ponga fuerte con los autos emisores de contaminantes de los mismos y de las empresas los cuales son todavía mas nocivos que una fogata hecha con buena leña. Tal vez de esa manera tengamos una ciudad mas transparente y los amantes de las fogatas podamos volver a hacerlas esos dos dias sin que se arme un drama.
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Qué bien que estés consciente de todo lo que nos falta en cultura ambiental. Lo importante es contribuir y señalar a las autoridades lo que hace falta e impedir que el tema se vuelva unidimensional