El primer reglamento para coches en Guadalajara

Es muy divertido encontrarse con documentos antiguos y más cuando te das cuenta de la ironía que al paso de los años se va acumulando en esos textos, que hasta cierto punto, muestran lo inocente o escrupulosa que llegó a ser la sociedad de la primera mitad del siglo XIX.

En esta ocasión nos encontramos con el primer reglamento de coches de alquiler que el Ayuntamiento de Guadalajara emitió en el año de 1833, esto por la acción desmedida de incorporar al entonces parque vehicular tapatío, si es que se pudiera considerar así a la cantidad de carruajes de esa época, coches con fines de movilidad emergente. Leamos un poco y démonos cuenta cómo “la decencia” era algo que se cuidaba bastante.

Artículos para coches

  1. Los coches se situaran en la Plaza de la Soledad (hoy la Rotonda), desde las 7:00 am hasta las 12:00 pm y de las 3:00 pm hasta las 9:00 pm
  2. No se permitirá en el sitio, coche alguno que no sea decente, ni tampoco poco cerrados o con adornos que impiden el registro de las personas que conozcan.
  3. No se permitirán los que no tengan corrientes las llaves de las portezuelas, con juegos o ruedas de diversos colores amarradas con mecates, con guarniciones indecentes, troncos de diversa especie o de distintos colores que sean mansos hechos al tiro a fin de evitar desgracias… ni tampoco animales viejos e inútiles.
  4. Los coches se distinguirán por numeración, fijándose en el interior de la portezuela izquierda el número respectivo formado de paño, de color opuesto al del forro que tengan.
  5. No podrán ocuparlos más de cinco personas grandes, seis si entre ellas fueren niños
  6. No podrán servir para conducir enfermos de epidemias, ni para trasladar cadáveres; pero estas disposiciones no comprenden a los accidentados improvisadamente en las calles, ni a los heridos que deban conducirse por orden de algún juez.
  7. Tampoco podrán conducir por la noche dinero ni transportar otro mueble alguno.
  8. Los coches de sitio se alquilarán por horas y medias; hasta las nueve de la noche se pagará a cuatro reales y a dos la media hora. Esta disposición comprende aún el tiempo prefijado incompleto.
  9. Servirán los coches por esos precios no sólo dentro de la capital sino una legua fuera de las garitas. En el concepto de que los que estuvieren en diligencias de las doce y media a las tres de la tarde, no podrán retirarse hasta no estar servidas las personas que los ocupen.
  10. También pueden ocuparse los coches por días y medios días; se entiende por día, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche, y se adeudarán cinco pesos seis reales. El medio día de la mañana debe entenderse de las siete a las doce y media, cuyo estipendio será el de dos pesos seis reales, y tres pesos, por el medio día que comprende de las tres a las nueve de la noche.
  11. Si los coches se tomaran desde las diez de la noche, hasta las cinco de la mañana, se pagará a diez reales la hora.
  12. En caso de competencia sobre quién debe preferirse cuando dos personas lleguen a un tiempo a tomar un coche, siempre que la urbanidad no decida la disputa, se preferirá al que primero tome la llave de la portezuela izquierda.
  13. Por ahora y en el entretanto el Honorable Congreso resuelva sobre la pensión que los coches deban pagar, sufragará los gastos del ramo al fondo municipal.

Hay muchos más artículos referentes a los automóviles que hasta ahora en metropoliblogs desconocemos, pero hasta donde hemos leído se refieren a actividades de conducta de los que transportan el carro, como no jugar azar y hacer actos inmorales que atenten contra las buenas costumbres.

El leer esto además de darnos información de antiguas normas, nos hace ver lo que existió en lugares que conocemos, como la plaza de la Soledad que existió antes y que fue destruida para la creación de la Rotonda de los Hombres Ilustres, y que fue el lugar donde un tapatío podía encontrar fácilmente un carro, que hoy mejor conocemos como carruaje.

También llama la atención como cualquier tipo de problemita, como decidir quien debía usar el carro en caso de haber llegado dos personas al mismo tiempo, era de tal importancia como para haberse considerado en un reglamento. Tal vez esto nos parezca gracioso ahora pero sin duda, en 178 años nuestras reglas de urbanismo también lleguen a interesar y hacer reir a quienes las lea.

Pueden visitar el sitio guadalajara.net donde hay algunos publicaciones interesantes sobre el pasado de Guadalajara.

Sobre el Autor

Iván Serrano (ivanBien) es un tapatío locutor, desarrollador web, ser audiovisual y amante de las Bellas Artes y Humanidades. Difusor de cualquier cosa que logre aportar y sobre todo que logre construir. AVANZAR Y HACERLO BIEN.

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