Ayer en avenida Chapultepec se montó un laboratorio, se hizo lo propio para provocar la reacción deseada con los componentes minímos requeridos y vaya que la química musical logró eso. El GDL Dance Laboratory cumplió entregando a los asistentes un buen evento, aunque la reacción y sus efectos no llegaron más allá del punto donde se cerró la circulación de la popular avenida.
Llegué al lugar alrededor de las 19:00 horas, el cruce de con Justo Sierra lucía un tanto despejado, algunos presenciaban a Luis Flores en la tornamesa rumbo al final de su participación, los stands de Instituto Municipal de Atención a la Juventud y otras organizaciones repartían folletos informativos, mientras, corría el breve intervalo entre la salida de Flores y la llegada de Los Master Plus, en cuanto estos se anuncian un número considerable de personas corrió para posicionarse frente al escenario. La dupla entregó una mezcla de géneros que bautizan como “sabrosindie”, su repetorio incluye los covers “Sex on fire” de Kings of Leon y “One More Time” de Daft Punk, en español y con una pequeña historia matizada con el vocabulario de “la raza”.
Pasando las 20:00 horas el lugar lucía más concurrido, el paso entre la muchedumbre era más complicado y a pesar de lo sencillo de pararse sobre alguna de las jardineras del camellón, se notó la educación y atendiendo a la petición de los organizadores se respetó el espacio.
Salió Bostich del colectivo Nortec, esta vez sin Pepe Mogt alias Fussible, pero esto no impidió que el público bailara y respondiera al ánimo del trompetista que orquestaba la fiesta cuando el sol ya estaba por ocultarse. Se extrañaron los visuales y el famoso tema “Tijuana makes me happy”, aunque, siendo sincero, gran parte del repertorio de Bostich es el que ya se pudo escuchar en ocasiones anteriores cuando venían acompañados por Mogt.
Chapultepec y Justo Sierra ya se mostraba en su mejor cara en cuanto el aforo del lugar, había venta de cerveza y otro tipo de bebidas no alcohólicas además de papas y churros. Hubo quien prefirió comprar sus bebidas en los establecimientos aledaños, lo que originó una peculiar escena ya recurrente en estos eventos: grupos de amigos preparando sus tragos sin más ayuda que sus manos, el hielo, refresco y embriagante reposando en bolsas recargadas en el suelo.
Llegó Silverio, uno de los actos mas esperados del cartel, su estilo tan propio de insultar y desnudarse frente a la audiencia encendió el ánimo, aunque tuvo que cuidarse de todos las botellas, liquidos y objetos que le fueron lanazados en respuesta a su trato. Cerró y abrió su show con “Yepa, yepa, yepa” y a lo largo de este el alterego de Julián Lede se deshizo de sus vestimentas, los que se hallaban en las primeras filas son los que llamaban la atención del DJ con sus ademanes y señas que provocaban a este decir toda clase de improperios para gusto del público. Silverio se destapó como candidato a la presidencia, confundió la plaza en la que se encontraba con Guanajuato y no vaciló ante una respuesta del público: entonar el clásico “culeeero, culeeero”.
Le siguió el tapatío Robots Don’t Have Sisters, momento para el cual muchos abandonaron el lugar, mientras otros se acercaban al lugar. El ambiente se movía entre el baile de los puntos más próximos al escenario a la plática de sitios alejados del templete, había quien rompía el equilibrio haciendo lo contrario en el lugar donde la mayoría no le favorecía. El cansancio hizo mella de muchos, tomaron asiento mientras se refrescaban con una bebida o simplemente dando tregua al baile en un instante para tomar aire.
Llegó finalmente el headliner del festival, el Dr. Electroluv se plantó frente a la tornamesa para aprovechar la energía de quienes pedían más música sin un segundo de interrupción. El oriundo de Bélgica correspondió al entusiasmo de los tapatíos con una alta carga de beats, la reacción de este experimento fue la esperada.
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