Ignorando al toro en el centro

Ayer mientras caminaba por el centro me di cuenta de varias cosas: Rafael Acosta alías “Juanito” (ex-jefe delegacional de Iztapalapa) es candidato para presidente (WTF?, jajaja), el plan de limpia social del centro ya no está en funcionamiento (había muchos artistas callejeros, vendedores ambulantes y gente pidiendo dinero) y la campaña de educación vial del CEPAJ da tristeza.

Sobre “Juanito” les tengo una foto de una las muchas tarjetas que andaban regalando:

Del fin de la limpia social, me da gusto, al final todos tenemos derecho a usar la calle.

Lo del CEPAJ es otra historia que necesito un poco de contexto y también una imagen.

En el volante se lee:

USA LA CABEZA, LUEGO LOS PIES

1 de cada 3 lesionados en el tránsito es peatón. Cuídate y sigue estos sencillos pasos:

  • Sé consciente de que lo que estás haciendo: cruzar
  • Respeta los señalamientos
  • Usa siempre las áreas de cruce: esquinas, semáforos y puentes peatonales

Para que lo único que pase, seas tú.

(A la derecha logos de CEPAJ y Gobierno de Jalisco)

Fin del Volante

La campaña “Usa la cabeza, luego los pies” inició en septiembre de este año y es un esfuerzo de parte del gobierno del estado por reducir el número de peatones  víctimas de accidentes. Sin embargo su planteamiento resulta deficiente ya que pone el énfasis de la seguridad vial en el lugar equivocado.

Existe un blog llamado Copenhagenize (en inglés) en el cual Mikael Colville-Andersen (CEO de una consultora del mismo nombre que el blog) promociona estilos de movilidad respetuosos con el medio, enfocándose en la bicicleta. Aquí es donde descubrí la idea de “Ignorar al Toro”.

Para Mikael los automóviles son los toros sagrados de nuestra sociedad, las campañas relacionadas con la educación vial se enfocan en el peatón a quien le insisten que debe tener cuidado, a la vez que ignoran la responsabilidad de quien conduce. Por otro lado la infraestructura se desarrolla en torno al automovil, un puente peatonal es una respuesta a la necesidad del automovilista de no ver interrumpido su camino, sin importar que haya quienes no puedan subir al puente pero necesiten ir al otro lado de la calle.

El peatón no debería tener que ser tan cuidadoso al momento de cruzar una calle haciéndolo por el sitio y el momento adecuado. Hace poco un amigo que vivió un rato en Holanda platicaba como nunca se acostumbró al desenfado con que la gente cruza la calle haya. Él, como buen tapatío, esperaba a que los carros pasaran mientras que sus compañeros locales se movían distraídamente por el paso peatonal sin importar el tráfico. Los carros “sorprendentemente” se detenían. (Eyyy, Darío, no estamos en Holanda) Sé que no estamos en Holanda, pero solo es un ejemplo de que el lugar sacro del automóvil no es universal ni automático.

Una mejor idea para una campaña sería: Pon fin a la tauromaquia motoril. Yo ya no quiero torear automóviles, que ellos pongan cuidado al dar vuelta a la derecha con “precaución”, que no estorben los pasos cebra y que finalmente entiendan que todos somos toreros peatones. Quién dijo yo para aventarse un logo.

Imágenes: Toro: david_shankbone | Darío Beltrán

Sobre el Autor

Licenciado en Psicología especializado en temas de Psicología Social. Futuro tecnólogo. Acostumbra caminar la ciudad por placer.

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