Iturbide: El Segundo de los Reyes Magos Mexicanos

Seguimos con las publicaciones relacionadas con la celebración de los Reyes Magos Mexicanos. Ya hablamos del Rey Cuauhtémoc y su aportación al legado mexicano; y hoy continuaremos con el primer emperador del México que teóricamente ya se consolidaba como una nueva nación.

Su Alteza

Agustín I de México fue al inicio de la guerra de la Independiencia cuando militó del lado de los realistas (españoles), combatiendo en batallas épicas como el del Monte de las Cruces.


Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu (Valladolid, México [Hoy Morelia, Michoacán], 27 de septiembre de 1783 – Padilla, Tamaulipas, 19 de julio de 1824)

En 1820 fue designado a derrotar a Vicente Guerrero que fue el que mantuvo con vida al movimiento insurgente; sin embargo ante la la expedición de la Nueva Constitución Cádiz, con la cual Iturbide no participaba, vio la oportunidad de terminar con la guerra y unirse con Guerrero para independizar el país.

A través del Plan de Iguala, El Tratado de O’Donojú y el Simbólico Abrazo de Acatempan donde fue protagonista junto con Guerrero dio fin a los 300 años de opresión espoñola convirtiendo a México en una nueva nación.

Pasó que después de la proclamación de Independencia, Iturbide entró a la Ciudad de México con el Ejercito Trigarante; ante fiesta y muchedumbre fue recibido el militar, donde se hicieron oir gritos que decían ¡Viva Iturbide!, ¡Viva El Emperador!. Tal vez de ahí, o de mucho antes, no le pareció inconveniente portar ése título político.

El 28 de julio de 1822 y después de la decisión de 77 votos a favor y 15 en contra de un congreso recientemente reunido, se coronó a Su Alteza Serenísima Agustín I de México. Pero ante los festejos existieron grupos de liberales, masones y viejos insurgentes que buscaron una República para el país, tornando ofensiva la creación del Imperio.

Su Magia

Más que magia esto se torna en una especie de maldición y esto porque tras varios meses después de la coronación, se gestaron revueltas, tratados y planes que buscaban sacar a Iturbide de la Corona para darle otra dirección en cuanto política en el país. Tal vez fue la primer gran diferencia que existió en la nación ya que los conservadores en todo el territorio lo apoyaban y los liberales querían su renuncia. Después de acuerdos con los representantes del congreso, se opta en 1823 por el abdicación y exilio de Iturbide y su familia a Italia, por supuesto con algo de protección política pues los españoles podían asesinarlo por la traición que hubo cometido.

Iturbide no olvidaba su nación, seguía al tanto de las decisiones políticas que surgían allá; pero a la par de los acontecimientos políticos se empezaba a formar la idea de la Reconquista por pate de España de los territorios americanos y en México no se hizo esperar la paranoia que Iturbide, como consumador de la independencia, también tenía el poder de traer a España y retomar lo que habían perdido; entonces en 1924 se establece que Agustín de Iturbide es un traidor a la patria, y se daría muerte si tocara cualquier parte del territorio.

Ese mismo año y desconociendo ese acuerdo Iturbide decide regresar junto a su familia al país, para cooperar en la vida política de alguna forma. El 14 de julio llegó a Soto La Marina, Tamaulipas y no se siendo arrestado y fusilado. Sus últimas palabras fueron:

¡Mexicanos!, en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión; ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros, y muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor, no.

Su Regalo

Iturbide como emperador tuvo un desempeño opacado por los conflictos políticos que acontecían. Sin embargo tornemos el reconocimiento de su actividad libertadora como el regalo que poco pudo trascender en la historia. La historia la hacen los victoriosos y es lógico que Iturbide no ganó, después de esta promulgación como traidor a la patria de 1824, muchas décadas después se siguió viendo la falta de reconocimiento a este personaje de la historia:

  • Los colores de nuestra bandera existen a partir de que Iturbide creara la bandara del Ejército Trigarante, ahí establece que el verde blanco y rojo significan “Religión, Unión e Independencia”
  • En la letra original del Himno Nacional Mexicano (1854) se menciona el nombre de Iturbide, sin embargo en 1943 se desaparece la estrofa:
    Si a la lid contra hueste enemiga nos convoca la trompa guerrera, de Iturbide la sacra bandera ¡mexicanos! valientes seguid.
    Y a los fieros bridones les sirvan las vencidas enseñas de alfombra; los laureles del triunfo den sombra a la frente del bravo adalid.

  • Sus restos mortales no descansan junto a los insurgentes en el Ángel de la Independencia, sino en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.
  • Son escasos los bustos o monumentos de Agustín de Iturbide en el país. De hecho al parecer sólo hay una estatua de él en todo el territorio nacional (Artículo, LaRazon.com.mx )
  • En la mayoría de los monumentos o monolitos in memoriam de los luchadores de la Independencia se descarta su nombre. Así también es omitido en las noches del Grito en muchas de las plazas mexicanas.


  • Aquí no se trata de si somos de derecha o izquierda, se trata de reconocer lo que alguien en el pasado hizo por la sociedad, tanto para bien como para mal independientemente de lo que haya preferido creer religiosa y políticamente.

    Ya lo dijo Amado Nervo:

    ¿Quién borrará tu nombre de la historia sin borrar de tu enseña los colores

    Fuentes: bicentenario.com.mx, “Historia de México” Carlos Alvear Acevedo. venamimundo.com, mexicodesconocido.com.mx

    Sobre el Autor

    Iván Serrano (ivanBien) es un tapatío locutor, desarrollador web, ser audiovisual y amante de las Bellas Artes y Humanidades. Difusor de cualquier cosa que logre aportar y sobre todo que logre construir. AVANZAR Y HACERLO BIEN.

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