La lucha por el Agave (o al menos por el nombre)

Desde mediados del mes de noviembre ha habido algunas noticias sobre el Agave. Al parecer la industria tequilera, que depende de una de las especies de esta planta (y que quede claro, solo una), está preocupada por el uso de este nombre ya que su presencia en las etiquetas de destilados que no son Tequila se presta a confusiones provocando pérdidas económicas a los productores de este tradicional licor. A su vez la Cámara Nacional de la Industria Tequilera menciona que varios de estos destilados ni siquiera usan el agave sino la caña en su elaboración, además de hacerlo en entornos poco adecuados como cocheras y con material improvisado como tinacos de plástico.

El IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual) en respuesta a estas quejas propuso el registro de la palabra “Agave” para que haga referencia únicamente a tres productos: el Tequila, el Mezcal y la Bacanora (los tres cuentan con denominación de origen). Esto implicaría el cumplimiento de ciertas normas para poder etiquetar la bebida como destilado de Agave, dejando fuera al pulque y otros productos que también tienen como base esta planta.

Varias Organizaciones Civiles se han puesto en contra de la medida proporcionando varios argumentos, como la ilegalidad del registro del nombre de una planta, la reducción de la diversidad de especies dada la preferencia a cultivar los tipos propios de los productos registrados y la pérdida cultural en relación a las tradiciones alrededor de la fabricación de productos del Agave. Además expresan que la medida beneficiaría mayormente a un pequeño grupo de empresas transnacionales, que son quienes producen varios de los Tequilas más populares como Cuervo, Sauza, Herradura y Cazadores.

Actualmente se espera la resolución de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria quienes ya han recibido cartas firmadas por académicos que se pronuncian contra esta medida.

Sin duda es importante la protección del consumidor desde la reglamentación de la producción para bienes de consumo, sin embargo estoy de acuerdo con la postura que menciona que el registro de un nombre no acabará con el problema, de hecho no se me ocurre una solución ya que los productos apócrifos se seguirán vendiendo mientras haya compradores que prefieran  ahorrarse unos pesos al momento de adquirir bebidas alcohólicas a costa de la calidad y exponiendo su salud.

Se acercan las posadas y las fiestas de fin de año y muchas de ellas vienen acompañadas con los clásicos “tragos coquetos” (como diría el “Mascarita” en “Matando Cabos”), tengan cuidado con lo que toman para que no les vendan gato por liebre. También pásenle a los comentarios y dígannos que opinan de esta medida.

Foto: Amantedar

Sobre el Autor

Licenciado en Psicología especializado en temas de Psicología Social. Futuro tecnólogo. Acostumbra caminar la ciudad por placer.

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