
Llegó puntual, lucía un vestido poco común para una simple presentación, su pelo rizado caía y recorría su cara para terminar en sus hombros, en la mano izquierda llevada un brazalete, tacones, uñas de color rosa; se llama Vanessa de Oliveira.
¿Que hacía esta mujer tan finamente vestida en una ciudad y país extraño? Venía a cometer una indiscreción, llevaba muchos secretos para compartir, que junto a otros formaban el libro “100 secretos de una prostituta”, el cuarto en su carrera como escritora. Mas de un centenar venían a escucharla; jóvenes, adultos y ancianos esperaban a que Vanessa tomara el micrófono, lo hizo, platicó brevemente su vida como dama de compañía, siguió con su carrera en las letras para llegar al libro que la traía a la FIL.
El beneficio que le dejó su oficio fue haber conocido como realmente son los hombres, como dama de compañía los veía sin máscaras y descubrió que realmente son muy previsibles. En su libro aborda la sexualidad y la vida en pareja de una manera abierta, dice que esta a favor de la libertad sexual, no así del libertinaje. Ella busca invitar a las mujeres a conocer al sexo opuesto y a sí mismas para disfrutar de la sexualidad sin ningún tipo de tabú.
El público escuchaba con atención los consejos de Vanessa, cuando ella le tocaba escuchar a las personas se mantenía concentrada en la pregunta para luego sonreír y preguntar el nombre de la persona. Los casi 30 minutos de preguntas y respuestas no fueron suficientes, una jovencita se acercó a Vanessa para resolver una duda, mientras que muchachitos y hombres adultos buscaban fotografiarse con la autora. Fuera del salón continuaba contestando dudas y firmando libro. Una vez cometida su indiscreción con los tapatios Vanessa se alejó entre la multitud.