Nuevamente un fin de semana plagado de conciertos, en distintos días y foros propuestas para todo gusto se dieron cita, yo tenía mi boleto para una y mas que “la oportunidad de ver y escuchar a una gran banda” aquel pedazo de papel me garantizó la entrada a una fiesta que se antojaba interminable pero que por razones de tiempo de la banda, los presentes no pudimos disfrutar de toda una noche de baile.
Tardo y algo perezoso me presente en el Teatro Estudio Cavaret unos minutos después de las 21:00 horas, la puerta se había abierto una hora antes y a escasos minutos de estar haciendo fila se escuchó la primera canción de la banda telonera Kapanga, tiempo después, dentro del lugar, pasé un buen rato con el show cómico-musical de estos argentinos, no hay duda de que hacen honor al famoso “sencillito y carismático”, cualidades de todo aquel que se diga nacido y criado en la tierra de Gardel.
Casi una hora tardó la producción en dejar todo a punto para “los auténticos” mientras que el público intensificaba la rechifla y movía el pie al ritmo de grupos como Ska P, el cual sonó como fondo musical previo a la salida del grupo estelar. Entonces poco antes de las 23:00 horas pasó, las luces se fueron unos instantes para después regresar y mostrarnos al grupo entero, tocando su primer tema mientras en las pantallas lucía el videoclip de la canción en claro desfase con la música, a partir de ahí las excusas desaparecieron, los problemas se esfumaron y la cerveza voló mas de un par de veces al son que los decadentes tocaron.
Ni Timón y Pumba pueden inspirar a llevar la vida sin preocupaciones como lo hicieron estos argentinos con su música, bajo ese ambiente el compañerismo con el de a lado y la simpatía florecían sin mas abono que el ritmo; poco importó que las autoridades hayan anunciado la prohibición de acceso a todo aquel que portara camiseta de algún equipo de futbol, los jerseys del Boca, River, la selección argentina y el Club Autentico Decadente eran agitados por sus dueños.
Desfilaron los éxitos, una canción se ligaba con otra a momentos y la fiesta seguía, el grupo preparó el show para el público tapatío y es que en visitas anteriores los decadentes venían a la perla tapatía como parte de algún festival por eso ahora el “show largo”, según palabras de uno de los integrantes.
Llego la parte relajada de set, que invitó a pulir el piso con unos cuantos pasos, no todos se animaron y prefirieron mirar al escenario y entonar la canción en turno. Fue el preámbulo para un cierre energético, con la acostumbrada presentación de integrantes y la petición de aplauso al respetable. Después de un breve encore los argentinos regresaron al salpicar -literalmente- por última de vez de alegría y unión a los presentes, un par de canciones y se despidieron.
