Sigur Rós: Paisajes sonoros

Sueños acústicos de sonido sin causa, constructo sonoro de fonemas viscerales, instrumentos de viento, orquestas de colores pigmentados de folcklor islandés-Sven-G-Englar-Paisajes campestres que invitan a la reflexión invadidos de vibraciones transversales y partículas de cuerda deslizándose en planos perpendiculares, Una propagación de ondas a través de puentes de apoyo, con frecuencias inversas a su longitud en estado cuasiestacionario- Fyrsta-Cuerdas percutidas con arpas cromáticas, percusiones indirectas, música de cámara y descargas guiadas por lenguas que se traducen en emociones inmersas en marcos oscuros y agónicos abriendo el horizonte a melancolías agazapadas, lluvias internas, diciembres lejanos,  inviernos lacerantes- Samskeyti- Paréntesis vacío. Pinza horizontal y macillo de fieltro meditando, reconciliando el dualismo del alma y el cuerpo- Njosnavelin- Transductores electromagnéticos que desembocan en resoluciones cíclicas creando nimboestratos que permiten ver el sol a través de formas endógenas. Plegamientos alpinos, cimas de montañas-Hoppipolla- Trajes blancos agregados a la danza de colores con series de armónicos naturales sosteniendo aerófonos e instrumentos transpositores, fliocornios en bemol, trompeta rica y expresiva, suave y dulce. Tesitura amplia y alegre. Aleaciones metálicas, tubos tónicos, aire condensado buscando libertad en la anatomía del oído, Trompetas fuertes y brillantes, una mezcla surreal entre las tradiciones sonoras inspiradas en el olor de tierra mojada y una cacería aristócrata de alemanes- Glosoli- Formas semiesféricas cubiertas de membranas de materia plástica. Cajas de guerra, instrumentos propios de la antigua caballería. Cantos de esperanza, marcha griega de timbales y tambores. Violoncelos enamorados, fibras sensibles conmovidas por conexiones metafísicas la audiencia se convierte en un ente uniforme, inmerso en la dialéctica de la música y la profundidad del ser, del sentido de la existencia y su convivencia con la fisiología de la armonía, una explosión pura de visiones coloridas- Seaglopur- Atardecer desértico, mutación de corte orquestal, naufragio de metales, cuerdas y percusiones membranófonas que emergen de los sueños materializados de Jón Birgisson, que flotaba en el escenario, con el romance entre el arco, su guitarra y su Vonlenska.
Hólm, con sus espacios amplios y calmos. Kjartan y sus atmósferas de colores provocadas por flautas y teclados. Orri Dýrason, lanzándose al vació en formas agitadas con las percusiones formando una misma conciencia, entendiendo que la música es un lenguaje espiritual, un código posesivo de símbolos sin traducción de arquetipos misteriosos, persiguiendo ideales comunes de belleza proyectando horizontes de mar y lava en una tierra histórica, por su calor, por su ritual, por su baile. Noche mágica en que la Rosa de Victoria se enraizó en el suelo de la Ciudad de los Templos. La Ciudad de las Fuentes.

Fotos por Vananas.