¿Y el campo de Jalisco?

En la semana el secretario general Victor Manuel González Romero entregó el V Informe de Gobierno del Estado de Jalisco a la Oficialia de partes del Gobierno del Estado. Uno de los puntos que llamó mi atención sobre el documento es la nota del diario “El Informador” donde se menciona que las inversiones para la infraestructura social en las zonas rurales del Estado de Jalisco se ha reducido desde el 2008 hasta llegar a 0 (cero) en el año pasado, en la misma nota se menciona que se tienen en lista de espera 170 obras de infraestructura rural que se tenía planeado que comenzaran en Julio del año pasado pero aún se encuentran en proceso de contratación.

Si hacemos un ejercicio rápido sobre los problemas que aquejan a la ciudad en general encontramos que los puntos débiles son la (in)movilidad, la (in)seguridad, el (des)abastecimiento de agua, la contaminación, el desempleo. Uno de los fenómenos que suman a estos problemas es la continua migración del campo a la urbe.

Si el campesino no recibe apoyo suficiente y su subsistencia trabajando la tierra se ve comprometida, decide mudarse a la ciudad donde cree que habrá mejores oportunidades de trabajo, sin embargo al llegar se da cuenta que no cubre con los requisitos básicos para ingresar a un empleo (las opciones educativas en el contexto rural son pocas o nulas). Por otro lado al llegar a la ciudad puede que cuente únicamente con el dinero para ocupar una vivienda rentada lejos de los lugares de trabajo provocando el crecimiento de la mancha urbana, los desplazamientos, etc.

Al invertir en obra rural se permite que el habitante del campo tenga menos incentivos para migrar a la ciudad reduciendo los problemas mencionados arriba, sin embargo al historial de falta de apoyos se suma el desarrollo de proyectos centrados en el beneficio del modelo de vida citadino como son la presa El Zapotillo o la privatización de playas.

Recuerdo que uno de los reclamos más comunes a los habitantes del Distrito Federal es el centralismo que muchas veces orienta desde la repartición de presupuestos hasta la implementación de políticas públicas en todo el país. Al parecer se puede hablar de la misma situación en el Estado de Jalisco. Hasta que no entendamos que nuestra ciudad no es una isla y que nuestro bienestar depende también del de las personas que habitan en zonas rurales los problemas irán en aumento. ¿Qué opinan los metropolitanos?

Foto: Ricardo_magno

Sobre el Autor

Licenciado en Psicología especializado en temas de Psicología Social. Futuro tecnólogo. Acostumbra caminar la ciudad por placer.

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