Y ví un Ángel Pasar…

hecho de citar a el invitado en el Ángel de la Independencia fue solamente con el afán de que no se perdiera y de quedar en un landscape que no podemos dejar de lado al visitar México cuando se viene de tan lejos como las cigüeñas. Y cuando lo vió, no pudo más que exclamar que lo consideraba bello e imponente: nuestro Ángel, uno de los íconos más representativos, si no el más significativo de la Ciudad de México.
Traté de hacer mi debida investigación de Guía de Turistas: le comenté acerca de que se aproxima el aniversario número 100 de la inauguración del mismo, el 16 de septiembre de 2010; de la mayoría de los significados de los elementos que lo rodean, como las imágenes protagonistas de la independencia esculpidas en mármol blanco, sus roles en la historia mexicana y los cuatro guardianes que lo protegen en la base: esculturas representativas de la Ley, la Justicia, la Guerra y la Paz… de la desafortunada vida que tuvo la modelo que posó para nuestro querido monumento: Alicia Rivas Mercado y de cuando en 1957 el temblor de más de siete grados de la escala de Richter había derrumbado la orgullosa escultura, dando lugar a la nueva y actual Victoria Alada; que efectivamente este singular punto es un mausoleo donde descansan los restos de doce de nuestros principales héroes patrios y que ha tenido que sobrevivir al hundimiento del subsuelo que ha obligado a añadir unos cuantos metros desde su inauguración al día de hoy.
Estábamos en esto cuando, al intentar captar la imagen ’souvenir’, nos percatamos que había gente justo debajo del ángel, lo cual nos denotó que había una visita que permitía una vista panorámica de la avenida más bonita de la Ciudad de México: La Avenida de la Reforma. Corrimos a preguntar cuánto costaba el acenso al mirador y nuestra grata sorpresa fue el hallar que es gratis los fines de semana para quien quiera subir en un horario de 9 a 13 hrs. Con visitas espaciadas cada media hora y apuntándose previamente en el registro de visitantes, dejando a la vez una credencial oficial en garantía a cambio de unos gafetes especiales que garantizan tu acceso al final de los casi 42 metros (de los 45 que mide en total), después claro, de haber superado la increíble prueba física de subir los 200 escalones de la diminuta escalera metálica que porta en su interior la columna principal que lleva a la cúspide del mausoleo.
Llegando a la última racha de escalones, nos encontramos con una gran ironía: el gran souvenir que se llevaría mi amigo francés, era una linda fotografía de la firma del artista autor de la bella puerta que abre hacia el mirador del Ángel, perteneciente a Al D’Osne, artista parisino de la época.
La vista desde arriba es preciosa, norte, sur este y oeste vistos desde las faldas de un enorme y precioso ángel, que extiende orgulloso sus alas tratando de alcanzar con su diestra a quien merezca ser portador de la corona de laureles que carga.
Felices Fiestas Patrias y no olvidemos de dónde provenimos y busquemos certeramente hacia dónde vamos.

Un avistamiento como éste solo podía darse de manera fortuita como fué: el hecho de citar a el invitado en el Ángel de la Independencia fue solamente con el afán de que no se perdiera y de quedar en un landscape que no podemos dejar de lado al visitar México cuando se viene de tan lejos como las cigüeñas. Y cuando lo vió, no pudo más que exclamar que lo consideraba bello e imponente: nuestro Ángel, uno de los íconos más representativos, si no el más significativo de la Ciudad de México.

Angel DF

Realicé mi debida investigación de Guía de Turistas: le comenté acerca de que se aproxima el aniversario número cien de la inauguración del mismo, el 16 de septiembre de 2010; de la mayoría de los significados de los elementos que lo rodean, como las imágenes protagonistas de la independencia esculpidas en mármol blanco, sus roles en la historia mexicana y los cuatro guardianes que lo protegen en la base: esculturas representativas de la Ley, la Justicia, la Guerra y la Paz… de la desafortunada vida que tuvo la modelo que posó para nuestro querido monumento: Alicia Rivas Mercado y de cuando en 1957 el temblor de más de siete grados de la escala de Richter había derrumbado la orgullosa escultura, dando lugar a la nueva y actual Victoria Alada; que efectivamente este singular punto es un mausoleo donde descansan los restos de doce de nuestros principales héroes patrios y que ha tenido que sobrevivir al hundimiento del subsuelo que ha obligado a añadir unos cuantos metros desde su inauguración al día de hoy.

Estábamos en esto cuando, al intentar captar la imagen ’souvenir’, nos percatamos que había gente justo debajo del ángel, lo cual nos denotó que había una visita que permitía una vista panorámica de la avenida más bonita de la Ciudad de México: La Avenida de la Reforma. Corrimos a preguntar cuánto costaba el acenso al mirador y nuestra grata sorpresa fue el hallar que es gratis los fines de semana para quien quiera subir en un horario de 9 a 13 hrs. Con visitas espaciadas cada media hora y apuntándose previamente en el registro de visitantes, dejando a la vez una credencial oficial en garantía a cambio de unos gafetes especiales que garantizan tu acceso al final de los casi 42 metros (de los 45 que mide en total), después claro, de haber superado la increíble prueba física de subir los 200 escalones de la diminuta escalera metálica que porta en su interior la columna principal que lleva a la cúspide del mausoleo.

Llegando a la última racha de escalones, nos encontramos con una gran ironía: el gran souvenir que se llevaría mi amigo francés, era una linda fotografía de la firma del artista autor de la bella puerta que abre hacia el mirador del Ángel, perteneciente a Al D’Osne, artista parisino de la época.

Puerta de Angel

La vista desde arriba es preciosa, norte, sur este y oeste vistos desde las faldas de un enorme y precioso ángel, que extiende orgulloso sus alas tratando de alcanzar con su diestra a quien merezca ser portador de la corona de laureles que carga.

Felices Fiestas Patrias y no olvidemos de dónde provenimos y busquemos certeramente hacia dónde vamos.

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